De sangre y cenizas
De sangre y cenizas —Buscando la verdad. —Poppy se adelantó, su tono firme como nunca antes—. Y creo que es hora de que me la cuentes.
La Duquesa intercambió una mirada con el Duque, quien estaba parado a su lado, su sonrisa venenosa más pronunciada que nunca. —No tienes idea de lo que estás diciendo, niña —dijo él, con una voz llena de burla—. Tu propósito no es saber la verdad. Es obedecer.
Pero Poppy no se dejó intimidar. —Mi propósito es luchar. Y si eso significa enfrentarme a ustedes, lo haré.
Las palabras golpearon como un trueno en la sala. Hawke se movió sutilmente a su lado, una presencia sólida y lista para protegerla si era necesario. Pero antes de que la situación pudiera estallar, un mensajero irrumpió en la habitación, cubierto de barro y sangre.
—El Adarve... está cayendo. Las criaturas están dentro.
La sala se llenó de murmullos aterrorizados, pero Poppy sintió algo diferente: una calma feroz. Todo lo que habÃa enfrentado la habÃa llevado a este momento. Sin esperar más, se giró hacia Hawke. —Vamos.
—¿Estás segura? —preguntó él, pero ya sabÃa la respuesta.
—Más que nunca.