De sangre y cenizas
De sangre y cenizas Hawke fue el primero en reaccionar. —Prepárate —le dijo a Poppy, sus ojos fijos en los suyos—. No es solo tu deber. Es tu vida.
Contra las órdenes de la Duquesa, Poppy y Hawke salieron en una misión para investigar los rumores. Lo que encontraron en los lÃmites del bosque fue peor de lo que podÃan imaginar: cuerpos destrozados, árboles teñidos de un rojo oscuro, y un silencio que se sentÃa como una amenaza.
—Esto no es obra de los dioses —dijo Hawke, su voz grave mientras desenvainaba su espada.
Poppy sintió el peso de su daga en el muslo, un recordatorio de que no era solo la Doncella. No podÃa serlo. —No importa quién lo hizo. Vamos a enfrentarlo.
Pero a medida que se adentraban más, Poppy empezó a cuestionar todo lo que sabÃa. Las criaturas que acechaban en la oscuridad no eran las únicas amenazas. Las sombras del reino caÃdo no solo estaban en el bosque; estaban en las personas que la rodeaban.
Y mientras las primeras criaturas emergÃan de entre los árboles, Poppy se dio cuenta de que su lucha no serÃa solo por el reino. SerÃa por su propia supervivencia.