La ley de la atraccion en el mundo del pensamiento
La ley de la atraccion en el mundo del pensamiento La resolución es lo que manifiesta a un hombre; pero no una resolución débil, sino una determinación descarada; nada de propósitos erráticos, sino esa fuerte e infatigable voluntad que sortea dificultades y peligros, igual que un chico avanzando por las tierras heladas del invierno, que ilumina su mirada y cerebro con un orgulloso palpitar, lanzándose hacia lo inalcanzable. La voluntad convierte a los hombres en gigantes.
Muchos de nosotros sentimos que si pudiéramos ejercer nuestra voluntad, podríamos hacer maravillas. Pero por alguna razón parece que en todo caso no queremos tomarnos la molestia, que no alcanzamos el verdadero punto decisivo. Lo retrasamos una y otra vez, hablamos vagamente de que «algún día», pero ese día no acaba de llegar nunca.
Sentimos de manera instintiva el poder de la voluntad, pero carecemos de la energía suficiente para ejercerla, y por ello nos dejamos llevar por la corriente, a menos que alguna dificultad aparezca, de que algún útil obstáculo se interponga en nuestro sendero, de que algún amable dolor nos empuje a la acción. En esos casos nos vemos obligados a reafirmar nuestra voluntad y con ello empezamos a obtener resultados.