Amor y amistad
Amor y amistad ¡Ah, qué poco pensaba entonces que pronto se me ordenarÃa abandonar esa humilde casa por los engañosos placeres del mundo!
Adeiu.
LAURA.
QUINTA CARTA
De Laura a Marianne
Una noche de diciembre, mientras mi padre, mi madre y yo conversábamos en torno al fuego, nos vimos muy sorprendidos, por la violencia con que alguien llamaba a la puerta principal de nuestra casa rústica. Mi padre se puso en pie.
—¿Qué ruido es ese? —dijo.
—Suena como si llamaran a la puerta —replicó mi madre—. SÃ, suena a eso —dije yo.
—Comparto vuestra opinión —dijo mi padre—. Realmente el sonido parece causado por una violencia inusitada que se ejerciera sobre nuestra inofensiva puerta.
—Sà —exclamé yo—. No puedo evitar pensar que debe de tratarse de alguien que desea ser admitido en nuestra casa.
—Esa es otra cuestión —replicó él—. No debemos pretender determinar cuál es la causa por la cual la persona llama a la puerta, aunque estoy parcialmente convencido de que alguien llama a la puerta.