Amor y amistad
Amor y amistad Tengo la satisfacción de comunicarte que, según todo hace pensar, al día de hoy nuestra despensa debe estar casi vacía, ya que dejamos instrucciones precisas a los criados de que comieran tanto como les fuera posible y de que contrataran los servicios de dos asistentas para que los ayudasen. Aquí trajimos un pastel frío de paloma, un pavo frío, una lengua fría y media docena de aspics con los que nos manejamos bastante bien gracias a la ayuda de nuestra casera, su marido y sus tres hijos, de los que pudimos deshacernos en menos de dos días después de nuestra llegada. La pobre Eloisa continúa en el mismo estado de salud y de animo, y mucho me temo que el aire de las colinas de Bristol, al margen de lo sano que sea, no la ha ayudado nada a apartar al pobre Henry de su recuerdo.