Amor y amistad
Amor y amistad Y ciertamente lo eran. ¡Nadie podía imaginar quién podía ser la «sultana»! Hasta que, por fin, al dirigirse a una bella «flora» que estaba reclinada en un sofá en estudiada pose, con un «¡Oh, Cecilia, ojalá fuera de verdad lo que pretendo ser!», el genio siempre vivo de Charles Adams descubrió que se trataba de la elegante pero ambiciosa Caroline Simpson, de la misma forma en que, con toda razón, imaginó que la persona a la que dirigía estas palabras era su encantadora pero afectada hermana Cecilia.
A continuación, la compañía avanzó hacia una mesa de juegos donde se sentaban tres «dominós» (cada uno de ellos con una botella en la mano) muy concentrados en lo que hacían; pero una fémina que representaba la «Virtud» huyó con apresurados pasos de aquella tremenda escena, mientras una mujer pequeñita y gorda que representaba la «Envidia» se saciaba contemplando, alternativamente, las frentes de los tres jugadores. Charles continuó mostrándose tan brillante como siempre y pronto descubrió que el grupo que se hallaba jugando estaba formado por los tres Johnson, que la «Envidia» era Sukey Simpson y que la «Virtud» era Lady Williams.