Amor y amistad
Amor y amistad —Me encanta, Charlotte, que por fin hayas abandonado esa ridÃcula costumbre de aplaudir mi ejecución del clavicordio hasta levantarme dolor de cabeza y quedarte ronca. Te agradezco muchÃsimo que guardes tu admiración para ti.
Nunca olvidaré la ingeniosÃsima respuesta que di a su comentario.
—Eloisa —dije—, te ruego que estés muy tranquila con respecto a esos temores en el futuro, porque puedo asegurarte que siempre guardaré mi admiración para mà y para mis propios proyectos y que no la extenderé a los tuyos.
Esta era la primera frase severa que decÃa en mi vida; no porque no me sienta a menudo una persona extremadamente satÃrica, sino porque era la primera vez que hacÃa públicos mis sentimientos.