Amor y amistad
Amor y amistad La posibilidad de escribirte o de hablarte sobre mi desaparecido Henry será un lujo para mÃ, y sé bien que tu bondad no rechazará la lectura de cosas que tanto bien me hará escribir. Una vez pensé que nunca desearÃa tener lo que generalmente se llama una amiga (quiero decir una persona de mi propio sexo con quien poder hablar con menos reserva que con cualquier otra persona) al margen de mi hermana. ¡Qué equivocada estaba! Charlotte está demasiado ocupada con dos corresponsales Ãntimas de esa clase para dedicarme esa atención y, por otra parte, espero que no me consideres una infantil romántica si te digo que tener una amiga piadosa que pudiera escuchar mis lamentos sin intentar consolarme era lo que durante tanto tiempo habÃa deseado, cuando nuestro encuentro, la intimidad que lo siguió y la afectuosa atención que me dedicaste desde el principio, me hizo albergar la feliz esperanza de que si aquellas atenciones crecÃan, gracias a un conocimiento más Ãntimo, llegarÃan a convertirse en una amistad, algo que, si realmente eras la persona que yo deseaba, me procurarÃa la mayor felicidad que pudiese soñar. Saber que tal esperanza se ha visto cumplida significa para mà una enorme satisfacción, una satisfacción que es ahora la única que puedo experimentar. Me siento tan débil que estoy segura de que si estuvieras conmigo me rogarÃas que dejara de escribir, y no puedo darte una muestra mayor de mi afecto por ti que actuar como sé que tú, ausente o presente, desearÃas que hiciera.