Amor y amistad
Amor y amistad Sin embargo, y a pesar de todos los esfuerzos de la señorita Johnson por descubrir en él un signo de interés hacia ella, el frío e indiferente corazón de Charles Adams, inmutable ante cualquier ser viviente, preservó la libertad que le era propia. Educado con todos, parcial ante nadie, continuó siendo el encantador y encantado, pero insensible Charles Adams.
Una noche en la que Alice se encontraba un tanto enardecida por el vino (casualidad no del todo infrecuente), decidió buscar consuelo para su desordenada cabeza y su corazón enfermo de amor en la conversación de la inteligente Lady Williams.
Encontró a la señora en casa, como era costumbre en ella, ya que no era muy aficionada a salir y a que, como el gran sir Charles Grandison[4], rechazaba decir que no estaba en casa si lo estaba, pues consideraba ese método, que entonces estaba en boga y que consistía en desembarazarse de los visitantes desagradables, no menos que lo que lisa y llanamente se conoce por bigamia.