Amor y amistad
Amor y amistad Observé con enorme placer la impresión que mis hijas les causaban. Realmente se comportaron como dos niñas dulces y elegantes, y, aunque quizá un poco confundidas por la peculiaridad de la situación, sus modales y su manera de hablar no podían dejar de cautivarlas. Puede imaginarse, mi querida señora, lo contenta que me sentí al comprobar lo atentamente que miraban cada objeto que veían; la gran repugnancia que sentían ante unos, lo mucho que disfrutaban de otros, ¡y su enorme sorpresa ante todo! Debo decir que, en conjunto, volvieron maravilladas del mundo, de sus habitantes y de sus modales.
Su fiel amiga,
A. F.
SEGUNDA CARTA
De una joven dama desengañada en el amor a su amiga