Amor y amistad
Amor y amistad —No estuvo una vez en la prisión de Bench.
—Nunca le vi allÃ.
La señora me lanzó una mirada fulminante y se dio la vuelta, furiosa, mientras yo me sentÃa contenta de mi impertinencia y preocupada, pensando que quizá se me considerase demasiado insolente. Como la señora Greville estaba enfadadÃsima conmigo, no me prestó la menor atención durante el resto de la noche, aunque la verdad es que, aunque hubiera estado contenta tampoco lo habrÃa hecho, porque estaba en medio de un grupo de grandes amigas y nunca me habla cuando puede hacerlo con cualquier otra persona. La señorita Greville se sentó con el grupo de su madre durante el tentempié, pero Ellen prefirió quedarse con los Bernard y conmigo. Fue un baile muy agradable, y como Lady G. durmió durante todo el camino de vuelta, tuve un viaje muy agradable.
Al dÃa siguiente, mientras estábamos cenando, el coche de Lady Greville se detuvo ante la puerta, porque esta es la hora del dÃa en que ella cree que debe detenerse. Envió un mensaje con el criado, en el que decÃa que mi madre no debÃa levantarse de la mesa, pero que «la señorita Maria debÃa acercarse a la puerta del coche, porque querÃa hablarle», que me diera prisa y que fuera inmediatamente.
—¡Qué mensaje tan impertinente, mamá! —dije.
—Ve, Maria —replicó ella.