Amor y amistad
Amor y amistad Mi tÃo está cada dÃa más tacaño, mi tÃa más rara, y yo más enamorada. ¡Me pregunto en qué estado nos encontraremos cuando termine el año si seguimos asÃ! Esta mañana tuve la felicidad de recibir la siguiente carta de mi querido Musgrove.
Sackville St., 7 de enero.
Hoy se cumple un mes desde que contemplé a mi encantadora Henrietta por primera vez y el sagrado aniversario debe preservarse y se preservará siempre de una forma digna de ese dÃa, es decir, escribiéndole. Nunca olvidaré el momento en que su belleza apareció ante mi vista por primera vez. Sabe bien que el paso del tiempo jamás podrá borrarlo de mi memoria. Fue en casa de Lady Scudamore. ¡Dichosa Lady Scudamore, por vivir a solo una milla de la divina Henrietta! ¿Qué sentà cuando la encantadora criatura entró en la habitación? Su visión fue como la visión de algo maravilloso. Me levanté, la miré con admiración. Sus encantos parecÃan crecer a cada momento y, antes de que pudiera mirar a mi alrededor, el desventurado Musgrove se convirtió en el cautivo de su hechizo. SÃ, señora, tuve la felicidad de adorarla, una desgracia a la cual nunca podré estar demasiado agradecido. «¿Le estará permitido a Musgrove morir de amor por Henrietta? —me preguntaba—. ¿Puede anhelar a alguien que es objeto de admiración universal, que es adorada por un coronel y celebrada por un barón?».