Amor y amistad
Amor y amistad —Es usted extremadamente generosa, señora —dijo Ella—, y me siento muy halagada por su interés. Pero no tengo problemas, ni dudas, ni me encuentro en una situación incierta necesitada de consejo. No obstante, a partir de ahora, si alguna vez me encontrara en esa situación —continuó, mostrándome una cortés sonrisa— sabré a qué puerta llamar.
Yo incliné la cabeza, pero me sentà terriblemente mortificada por su negativa. Sin embargo, no me habÃa rendido todavÃa. Pensé que nada perdÃa por renovar mis ataques, con preguntas y suposiciones que lanzaba como efecto de mi interés y amistad.
—¿Y tiene pensado quedarse mucho tiempo en esta parte de Inglaterra, señorita Grenville?
—Si, señora, creo que me quedaré algún tiempo.
—Pero ¿y cómo podrán soportar su ausencia el señor y la señora Grenville?
—Ninguno de los dos vive, señora.
Esta fue una respuesta del todo inesperada. No sabÃa qué decir y realmente nunca me habÃa sentido tan embarazada en mi vida.
QUINTA CARTA
De una joven dama muy enamorada a su amiga