Amor y amistad
Amor y amistad ¡Qué dichosa es su hermana por poder disfrutar el placer de su compañÃa, y qué dichoso debe de ser todo el mundo en Londres ya que usted se encuentra allÃ! Espero que sea tan amable de escribirme pronto de nuevo, porque nunca habÃa leÃdo unas cartas tan dulces como las suyas.
Sincera y fielmente suya, mi queridÃsimo Musgrove, por siempre jamás,
HENRIETTA HALTON.
Espero que le guste mi respuesta. Es la mejor que he podido escribir, aunque nada comparada con la suya. La verdad es que ya habÃa oÃdo decir que era todo un experto en cartas de amor. Ya sabes que le vi por primera vez en casa de Lady Scudamore. Cuando me encontré con ella más tarde, me preguntó qué me habÃa parecido su primo Musgrove.
—Le aseguro —dije— que me parece un joven muy guapo.
—Me alegra mucho que se lo parezca —replicó ella— porque está locamente enamorado de usted.
—¡Por Dios, Lady Scudamore! —dije yo—. ¿Cómo puede decir algo as�
—Porque le aseguro que es verdad —respondió ella—. Se enamoró de usted en el instante en que la vio.