Amor y amistad
Amor y amistad Lo cierto es que el señor Gower era el único hijo de una familia muy numerosa, de la cual la señorita Rosa Gower era la decimotercera hija. Esta señorita, cuyos méritos merecían un mejor destino del que había conocido, era la preferida de todos. La palidez de su piel y el brillo de sus ojos la hacían merecedora de ese afecto. Otra circunstancia contribuía al amor que todos le profesaban y es que tenía una de las matas de pelo más bonitas del mundo.
Pocos meses antes de la boda de su hermano, el corazón de esta se había prendado de las atenciones y encantos de un joven, cuya elevada posición social y expectativas parecían anticipar objeciones por parte de su familia, que no vería bien una unión que a los directamente implicados haría muy felices. El joven hizo proposiciones y su padre planteó objeciones. Se le pidió que abandonara Carlisle —donde se encontraba con su adorada Rosa— y que regresara a la casa familiar de Sussex. El joven se vio obligado a obedecer y, cuando el enfadado padre, tras una conversación con él, descubrió lo decidido que estaba a no casarse con ninguna otra mujer, le envió a pasar dos semanas a la isla de Wight, al cuidado de la familia Chaplin, con la esperanza de que el tiempo y la estancia en un país extranjero doblegaran su determinación.