Amor y amistad
Amor y amistad En este punto, la conversación fue interrumpida, y Kitty se quedó en un estado de dolorosa ansiedad, sin conocer los particulares del carácter de sir Peter. Solo sabÃa que era horrible y espantoso, pero por qué y en relación con qué eran cosas que habÃa que descubrir. Apenas sabÃa qué pensar sobre su nueva amiga. Si habÃa entendido bien, parecÃa no tener ni idea de geografÃa inglesa y carecÃa de gusto y de conocimientos. Sin embargo, Kitty no querÃa precipitarse en su opinión. Por una parte, querÃa ser justa con la señorita Stanley y, por otra, no querÃa que esta defraudara los deseos que habÃa puesto en ella. Por lo tanto, decidió no emitir ningún juicio en algún tiempo.
Después de la cena, la conversación giró sobre el estado de cosas en la polÃtica mundial. La señora Percival, que sostenÃa firmemente la opinión de que la humanidad en general vivÃa un proceso de degeneración, dijo que, por su parte, todas las cosas en las que creÃa iban directamente a la desaparición o a la ruina, que el orden habÃa desaparecido de la faz de la tierra, que, según habÃa oÃdo, la Cámara de los Comunes no se disolvÃa a veces hasta las cinco de la mañana, y que la depravación nunca habÃa sido tan general; y concluyó expresando su deseo de vivir lo suficiente para ver restaurados los modales del reinado de la reina Isabel.
—Bueno, señora —dijo su sobrina—, pero confÃo en que no quiera restaurar a la reina Isabel misma.