Amor y amistad
Amor y amistad —Pero —dijo Kitty— ¿no es extraño que el obispo enviara a Charles Wynne al mar, cuando podÃa haber tenido muchas más oportunidades en el seno de la iglesia, que es la profesión que él preferÃa y la que su padre habÃa deseado para él? Yo sé que el obispo habÃa prometido muchas veces al señor Wynne un beneficio eclesiástico y, como nunca se lo dio, creo que le hubiera correspondido transferir la promesa a su hijo.
—Según usted, lo que tenÃa que haber hecho es renunciar a su episcopado por él. Parece decidida a criticar todo lo que se ha hecho por esa familia.
—Bueno —dijo Kitty—, ese es un tema en el que nunca estaremos de acuerdo, y me parece inútil continuar discutiéndolo o mencionarlo otra vez.
Kitty salió de la habitación y, echándose a correr cuando estuvo fuera de la casa, pronto se encontró en su querido cenador, donde podÃa dar rienda suelta a toda su rabia contra los parientes de los Wynne, aún más intensa desde que se habÃa enterado por Camilla de que todo el mundo consideraba que se habÃan portado muy bien con ellos. Durante un tiempo, disfrutó muchÃsimo descargando sobre esta gente su odio y toda clase de insultos y, después de haber pagado este tributo a los Wynne, y de que el cenador empezara a ejercer sobre ella su habitual influencia tranquilizadora, decidió contribuir a mantener sus efectos abriendo un libro (porque siempre tenÃa uno a mano) y poniéndose a leer.