Amor y amistad
Amor y amistad El gorro llegó y los demás preparativos se completaron también en seguida. Mientras estaban ocupadas en estas cosas los dÃas corrÃan alegremente, pero cuando se quedaron sin decisiones que tomar, juicios sobre el buen gusto que emitir y dificultades que vencer, el breve perÃodo de tiempo que precedÃa al baile se les hizo muy pesado y cada hora era demasiado larga. Las poquÃsimas veces que Kitty habÃa disfrutado del placer de bailar excusaban su impaciencia y disculpaban la ociosidad que este próximo acontecimiento producÃa en una mente siempre muy activa; pero su amiga, que no contaba con estos pretextos, estaba muchÃsimo peor que ella. No podÃa hacer nada más que vagar de la casa al jardÃn y del jardÃn a la avenida, preguntándose cuándo llegarÃa el jueves —algo que podÃa haber averiguado fácilmente— y contando las horas que pasaban, lo cual no hacÃa sino alargarlas.