Amor y amistad
Amor y amistad —Por lo que a mà respecta, Catharine —dijo la señora Percival—, estoy convencida de que has cogido ese dolor de muelas por pasar tanto tiempo sentada en ese cenador, que está siempre húmedo. Ha arruinado tu constitución completamente, y desde luego no creo que le haya hecho mucho servicio a la mÃa. Me senté allà a descansar el pasado mes de mayo y no me he sentido del todo bien desde entonces. Te aseguro que voy a dar órdenes a John para que lo derribe.
—Estoy segura de que no lo hará, señora —dijo Kitty—, porque sabe muy bien la tristeza que me producirÃa.
—No digas ridiculeces, niña. Todo es puro capricho y tonterÃa. ¿Por qué no te imaginas que esta habitación es un cenador?
—Señora, si Cecilia y Mary hubieran construido esta habitación la valorarÃa de la misma forma, porque lo que me encanta del cenador no es su nombre.