Amor y amistad
Amor y amistad —La verdad, señora Percival —dijo la señora Stanley—, es que el cariño que Catharine siente por su cenador es el efecto de una sensibilidad que habla muy a su favor. Me encanta ver la amistad entre jóvenes y siempre la he considerado prueba de una personalidad amable y afectuosa. Desde que era pequeña, he tratado de inculcar a Camilla los mismos sentimientos, y me he esforzado mucho en presentarle a gente joven, de su misma edad, que me parecÃa digna de su respecto. No hay nada que forme más un gusto que las cartas sensibles y elegantes. Lady Halifax piensa exactamente como yo. Camilla se escribe con sus hijas, y me atreverÃa a decir que ninguna de ellas es peor por eso.
Estas ideas eran demasiado modernas para la señora Percival, quien creÃa que la correspondencia entre niñas no podÃa conducir a nada bueno, y la consideraba origen frecuente de imprudencias y errores inducidos por los consejos perniciosos y el mal ejemplo. Por lo tanto, no pudo evitar comentar que, por lo que a ella respectaba, habÃa vivido cincuenta años sin haber tenido una sola corresponsal, y que no se encontraba menos respetable por ello.
La señora Stanley se quedó sin respuesta ante esto, pero su hija, menos dirigida por el sentido de la propiedad, dijo sin pensar: