Amor y amistad
Amor y amistad —¡Pero, señora, quién sabe cómo hubiera sido si hubiese tenido una Corresponsal! Quizá esa experiencia la hubiera convertido en una criatura muy diferente. Le aseguro que no prescindirÃa de las mÃas ni por todo el oro del mundo. Es una de las fuentes de placer más grande de mi vida, y, como dice mi mamá, no se puede imaginar lo mucho que sus cartas han formado mi gusto, porque recibo noticias de ellas al menos una vez a la semana.
—¿No has recibido una carta de Augusta Barlow hoy mismo, mi amor? —preguntó la madre—. Esa niña escribe maravillosamente bien.
—SÃ, señora, la carta más deliciosa que pueda imaginarse. Me envÃa un informe sobre el nuevo vestido de paseo estilo regencia que le ha hecho Lady Susan, y es tan bonito que me muero de envidia.
—Bueno, me hace muy feliz oÃr noticias tan agradables de tu joven amiga. Siento una gran estima por Augusta y comparto sinceramente vuestra alegrÃa. Pero ¿no dice nada más? Me pareció que era una carta muy larga. ¿Van a ir a Scarborough?
—¡Oh, señor, ahora que lo recuerdo, no lo menciona ni una vez! Y se me olvidó completamente preguntárselo en mi última carta. La verdad es que solo habla sobre el estilo regencia.