Amor y amistad
Amor y amistad «Debe de escribir muy bien —pensó Kitty—, si es capaz de llenar varios folios con un gorrito y una pelliza por único tema».
Kitty decidió salir de la habitación, cansada de escuchar una conversación que, si estando bien quizá la hubiera divertido, ahora que se encontraba mal solo la cansaba y deprimÃa. Cuando llegó la hora de vestirse para el baile, Kitty se sintió feliz, porque Camilla, satisfecha con la ayuda de su madre y de la mitad de las doncellas de la casa, no requirió su presencia, y se lo pasaba demasiado bien para necesitar su compañÃa. Por lo tanto, se quedó sola en el salón, hasta que se le unieron el señor Stanley y su tÃa, quienes, después de unas cuantas preguntas, la dejaron tranquila y renovaron su habitual conversación sobre polÃtica.