Amor y amistad
Amor y amistad —¡Oh, le aseguro que nunca habÃa hablado más en serio en su vida! Estaba demasiado deprimido para gastar bromas. Me pidió que, cuando nos encontráramos todos en el desayuno, presentara sus respetos a su tÃa, y le diera muchos cariñosos recuerdos a usted. Porque me dijo que era una muchacha muy especial, y que solo deseaba poder pasar más tiempo con usted. Me dijo que era la persona más apropiada para él, porque era tan alegre y tan buena, y que deseaba de todo corazón que no se casara antes de que él regresara, porque no habÃa nada que le gustara más que estar aquÃ. ¡Oh, no puede imaginarse las cosas tan bonitas que dijo, hasta que me quedé dormida y se fue! Pero, desde luego, está enamorado de usted. He pensado mucho sobre el asunto y estoy completamente segura.
—¿Cómo puede decir algo as� —dijo Kitty, sonriendo con placer—. No creo que le haya afectado tanto, ni tan fácilmente. Pero ¿le dijo que me diera recuerdos cariñosos? ¿Y que deseaba que no me casara antes de su regreso? ¿Y de verdad le dijo que era una muchacha especial?
—¡Oh, querida, claro que sÃ! Y le aseguro que es el mejor elogio que en mi opinión puede dedicarle a alguien. Casi nunca consigo que me diga algo tan bonito a mÃ, y eso que se lo he estado pidiendo a veces más de una hora.