Amor y amistad
Amor y amistad Una vez hubo leído la carta, que explicaba muy bien todo el asunto, su gracia estalló en un ataque extremadamente violento y, después de pasar una buena media hora llamándoles por los nombres más sorprendentes que su rabia le dictara, envió tras ellos a 300 hombres armados, con órdenes de no volver si no era con sus cuerpos, muertos o vivos; con la intención de que si los traían en este último estado, les procuraría la muerte por medio de algún sistema de tortura, después de algunos años de confinamiento.
Mientras tanto, Cecil y Eliza continuaban con su fuga al continente, un lugar que les parecía más seguro que su tierra natal, debido a los terribles efectos de la venganza de la duquesa, que hacían bien en temer.
En Francia permanecieron tres años, tiempo durante el cual fueron padres de dos niños. Al final de este período Eliza se encontró viuda y sin nada con lo que sostener ni a sus hijos y ni a ella misma. Desde su matrimonio, habían vivido con una renta de 18 000 libras al año. Ahora, encontrándose los bienes del señor Cecil muy por debajo de la veinteava parte del valor de estos y habiendo vivido hasta el límite de sus ingresos, no habían podido ahorrar sino una auténtica minucia.