Amor y amistad
Amor y amistad Inmediatamente después de la muerte de su esposo, y consciente de la precariedad de sus asuntos, Eliza partió para Inglaterra en un barco de guerra de cincuenta y cinco cañones que mandaran construir en días más prósperos. Pero no acababa de desembarcar en Dover, con un niño en cada mano, cuando fue apresada por los oficiales de la duquesa y conducida por ellos a una confortable y pequeña Newgate[6] propiedad de la dama, que había mandado erigir para la recepción de sus prisioneros privados.
No bien acababa de entrar en su mazmorra, lo primero que le vino a Eliza a la cabeza fue la idea de cómo salir de allí.
Se dirigió hacia la puerta, pero estaba cerrada. Miró hacia la ventana, pero estaba cruzada con barras de hierro. Viendo frustradas ambas expectativas, sintió cómo la desesperanza ante la idea de poder llevar a cabo su escapada se apoderaba de ella. Por fortuna, descubrió en la esquina de la celda una pequeña sierra y una escala de cuerda. Ayudándose con la sierra, se puso inmediatamente a trabajar y en pocas semanas había cortado todas las barras excepto una, a la cual ató la escala.