Amor y amistad
Amor y amistad Sophy y yo acabamos de idear una pequeña trampa para nuestra hermana mayor, con la que no estamos del todo de acuerdo, pero las circunstancias eran tales que, si es cierto que es inexcusable, estas hacen que lo sea. Nuestro vecino el señor Watts le ha hecho una proposición de matrimonio a Mary; una proposición que ella no sabía muy bien cómo tomar, porque, aunque siente un rechazo particular por él (algo que por otra parte no tiene nada de particular), se casaría inmediatamente con esta persona antes de arriesgarse a que nos hiciera la misma proposición a Sophy o a mí, algo que este prometió hacer, en caso de que ella le rechazara; porque debes saber que la pobre niña considera el hecho de que una de nosotras se case antes que ella como una de las mayores desgracias que podrían recaer sobre ella, y para evitarla aceptaría gustosa el eterno castigo de un matrimonio con el señor Watts. Hace una hora vino a vemos para sondear nuestra posición sobre el asunto, la cual debía determinar la suya. Poco antes, había venido mi madre y nos había hecho un relato de lo sucedido, diciéndonos que de ningún modo permitiría que encontrara una esposa más allá del círculo de nuestra familia.
—Y por lo tanto —dijo—, si Mary no le acepta, Sophy debe hacerlo, y si Sophy no lo hiciera, Georgiana lo hará.