Amor y amistad
Amor y amistad —Y acuérdese de que me prometió un nuevo coche tan alto como el de las Dutton, y pintado de azul con lunares plateados. Y espero que me compre una nueva silla de montar, un vestido del mejor encaje y un número infinito de joyas valiosÃsimas. Diamantes como nunca se hayan visto, y perlas, rubÃes, esmeraldas y abalorios sin número. Y debe arreglar su faetón, que quiero de color crema y adornado con una corona de flores plateadas. Y tiene que comprar cuatro de los mejores caballos bayos del reino y llevarme en el coche todos los dÃas. Y eso no es todo: debe redecorar toda su casa a mi gusto, contratar a dos lacayos más para mi exclusivo servicio, y a dos mujeres para que me atiendan. Tiene que dejarme hacer siempre lo que se me antoje y ser un marido excelente.
Dicho esto se calló, creo que falta de aire.
—En mi opinión, lo que mi hija espera de usted, señor Watts, es muy razonable.
—Y también es muy razonable, señora Stanhope, que su hija se vea decepcionada.
El señor Watts se disponÃa a continuar, cuando Mary le interrumpió diciendo: