Amor y amistad
Amor y amistad —Perdona, pero no te entiendo muy bien. ¿De qué joyas hablas y cuándo vas a hacer tu primera aparición en público?
—Pues en el primer baile que se organice después de mi boda.
Puedes imaginarte la sorpresa de ambas. Al principio se mostraron incrédulas, pero, al corroborar nosotras la historia, terminaron por creerla.
—¿Y con quién te casas? —fue naturalmente la primera pregunta.
Mary adoptó un tono de pretendida timidez y contestó, presa de confusión y mirando al suelo:
—Con el señor Watts.
También esto requirió nuestra confirmación, porque nadie que tuviera la belleza y la fortuna (aunque pequeña, nada desdeñable) de Mary se casarÃa con el señor Watts por propia voluntad, y apenas resultaba creÃble. Una vez que el asunto quedó claro, y viéndose convertida en el centro de toda la atención, Mary dejó a un lado su confusión y, abandonando sus reservas, se mostró de lo más comunicativa.
—Me extraña que no hayáis oÃdo hablar de ello antes, porque cuando se trata de asuntos de esta naturaleza, las noticias se propagan rápidamente por la vecindad.
—Te aseguro —dijo Jemima— que no tenÃa la menor idea del asunto. ¿Y hace mucho tiempo que se sabe?