Amor y amistad
Amor y amistad —¡Oh, sÃ! Desde el miércoles.
Todos sonrieron, especialmente el señor Brudenell.
—Debo decir que el señor Watts está enamoradÃsimo de mÃ, de modo que está muy contento.
—No solo él, supongo —dijo Kitty.
—Bueno, cuando existe tanto amor en una de las partes, no hace falta que se produzca lo mismo en la otra. Por otra parte, tampoco me disgusta tanto, aunque debo decir que desde luego es bastante simple.
El señor Brudenell la miró, perplejo; las señoritas Dutton se echaron a reÃr, y Sophy y yo casi nos morimos de vergüenza por nuestra hermana. Ella siguió hablando.
—Vamos a tener una nueva diligencia y muy probablemente un faetón.
Bien sabÃamos que esto era falso, pero la pobre niña estaba encantada con la idea de convencer a los presentes de que tal cosa iba a suceder, y no iba a ser yo quien la privara de una diversión tan inofensiva. Mary siguió hablando: