Amor y amistad
Amor y amistad —Vengo a ver a Melissa —dijo—. ¿Cómo se encuentra?
—Muy débil —dijo la desfalleciente Melissa.
—Muy débil —repitió el doctor, aficionado a los retruécanos—. SÃ, ya hace más de una semana que está en la cama. ¿Cómo está su apetito?
—Mal, muy mal —dijo Julia.
—Muy mal —replicó él—. ¿Y su ánimo es bueno, señora?
—Su ánimo está tan decaÃdo, doctor, que nos vemos obligados a fortalecerla con licor cada minuto.
—Bueno, al menos su compañÃa la reconforta. ¿Y duerme?
—Apenas.
—E imagino que cuando lo hace, no es sino de forma muy poco profunda. ¿Piensa en la muerte?
—No tiene fuerzas para pensar en nada.
—Entonces, menos aún las tiene para pensar en tener fuerzas.
finis