Emma
Emma La velada era apacible e invitaba a la conversación, y el señor Woodhouse renunció totalmente a los naipes con objeto de poder charlar a sus anchas con su querida Isabella, y en la pequeña reunión no tardaron en formarse dos grupos: de una parte él y su hija; de otra los dos señores Knightley; en ambos grupos se hablaba de cosas totalmente distintas, y muy raras veces se mezclaban las conversaciones… y Emma tan pronto se unía a unos como a otros.