Emma
Emma Los dos hermanos hablaban de sus asuntos y ocupaciones, pero sobre todo de los del mayor, quien era con mucho el más comunicativo de ambos y que siempre habÃa sido el más hablador. Como magistrado solÃa tener alguna cuestión de leyes que consultar a John, o por lo menos alguna anécdota curiosa que referir; y como hacendado y administrador de la heredad familiar de Donwell, le gustaba hablar de lo que se sembrarÃa al año siguiente en cada campo y dar una serie de noticias locales que no podÃan dejar de interesar a un hombre que como su hermano habÃa vivido allà la mayor parte de su vida y que sentÃa un gran apego por aquellos lugares. El proyecto de construcción de una acequia, el cambio de una cerca, la tala de un árbol y el destino que iba a darse a cada acre de tierra —trigo, nabos o grano de primavera— era discutido por John con tanto apasionamiento como lo permitÃa la frialdad de su carácter; y si la previsión de su hermano dejaba alguna cuestión por la que preguntar, sus preguntas llegaban incluso a tomar un aire de cierto interés.
Mientras ellos se hallaban asà gratamente ocupados, el señor Woodhouse se complacÃa abandonándose con su hija a felices añoranzas y aprensivas muestras de afecto.