Emma

Emma

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No sé, querida, pero Perry tiene muchas dudas de que el mar pueda hacerle algún bien; y en cuanto a mí, hace tiempo que estoy totalmente convencido, aunque tal vez nunca te lo había dicho antes de ahora, de que el mar casi nunca beneficia a nadie. Estoy seguro de que en una ocasión a mí casi me mató.

—Vamos, vamos —exclamó Emma, dándose cuenta de que aquél era un tema peligroso—. Por favor, no hables del mar. Siento tanta envidia que me pongo de mal humor; ¡yo que nunca lo he visto! De modo que queda prohibido hablar de South End, ¿de acuerdo, papá? Querida Isabella, veo que aún no has preguntado por el señor Perry; y él nunca se olvida de ti.

—¡Oh, sí! ¡El bueno del señor Perry! ¿Cómo está, papá?

—Pues bastante bien; pero no bien del todo. El pobre Perry sufre de la bilis y no tiene tiempo para cuidarse… me dice que no tiene tiempo para cuidarse… lo cual es muy triste… pero siempre le están llamando de toda la comarca. Supongo que no hay nadie más de su profesión por estos alrededores. Pero además es que no hay nadie tan inteligente como él.

—Y la señora Perry y sus niños, ¿cómo están? Los niños deben de estar ya muy crecidos… Siento un gran afecto por el señor Perry. Espero que pronto venga a visitarnos. Le gustará ver a mis pequeños.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker