Emma
Emma —El señor Perry dijo en un tono de voz que revelaba una profunda contrariedad— harÃa mejor en guardarse sus opiniones para quien se las pidiera. ¿Él qué tiene que ver con eso y por qué se mete en lo que hago? ¿Por qué tiene que opinar sobre si llevo mi familia a un pueblo de la costa o a otro? Espero que se me permitirá dar mi opinión igual que al señor Perry… No necesito ni sus consejos ni sus medicinas. —Hizo una pausa, Y calmándose rápidamente agregó con sarcástica sequedad—: Si el señor Perry puede decirme cómo trasladar a la esposa y a cinco hijos a una distancia de ciento treinta millas sin más gastos ni molestias que a una distancia de cuarenta, estaré de acuerdo con él en que es preferible ir a Cromer en vez de a South End.