Emma
Emma —De modo que no crees que esta visita de tu hijo sea segura ni mucho menos. Lo siento. Sea cuando fuere, la presentación tiene que ser un poco violenta. Y cuanto antes se termine con eso mejor.
—SÃ; y cada aplazamiento hace temer que vengan otros. Incluso si esa familia, los Braithwaites, aplazan otra vez su visita, aún temo que puedan encontrar alguna otra excusa y tengamos una nueva decepción. No puedo imaginarme que haya ningún obstáculo por parte de él; pero estoy segura de que los Churchill tienen un gran interés en retenerle a su lado. Tienen celos. Están celosos incluso del afecto que siente por su padre. En resumen, que no tengo ninguna seguridad de que venga, y preferirÃa que el señor Weston no se entusiasmara tanto con esta idea.
—DeberÃa venir —dijo Emma—. Aunque sólo pudiera estar con vosotros un par de dÃas, deberÃa venir; casi es difÃcil imaginarse un joven de su edad que no pueda ni siquiera hacer eso. Una joven, si cae en malas manos, puede ser apartada y alejada de aquellas personas con las que ella desearÃa estar; pero es inconcebible que un hombre esté tan supeditado a sus parientes como para no poder pasar una semana con su padre si lo desea.