Emma
Emma —¡Encantadora señorita Woodhouse! PermÃtame que interprete este significativo silencio, con el que usted reconoce que hace ya mucho tiempo que me habÃa comprendido.
—¡No! —exclamó Emma—. Este silencio no reconoce semejante cosa. No sólo no he podido estar más lejos de comprenderle a usted, sino que hasta este mismo momento habÃa estado completamente equivocaba respecto a sus intenciones. Y por lo que a mà se refiere, lamento muchÃsimo que haya estado alimentando esas esperanzas… Porque nada podÃa ser más contrario a mis deseos… El afecto que demostraba tener a mi amiga Harriet… el modo en que le hacÃa la corte (por lo menos asà lo parecÃa), me causaban un gran placer, y le deseaba de todo corazón el mayor éxito; pero si hubiera supuesto que lo que le atraÃa en Hartfield no era ella, inmediatamente hubiera pensado que se equivocaba usted al visitarnos con tanta frecuencia. ¿Tengo que creer que jamás ha sentido usted ningún interés particular por la señorita Smith? ¿Que nunca ha pensado seriamente en ella?