Emma
Emma —Es inconcebible que un hombre de veintitrés o veinticuatro años carezca de libertad moral o fÃsica para hacer una cosa asÃ. Dinero no le falta… y tiempo libre tampoco. Por el contrario, sabemos que dispone en abundancia de ambas cosas y que las despilfarra alegremente como uno de los mayores holgazanes del reino. Continuamente oÃmos decir de él que está en tal o cual balneario. Hace poco estaba en Weymouth. Eso demuestra que puede separarse de los Churchill cuando quiere.
—SÃ, hay ocasiones en que puede.
—Y estas ocasiones son siempre que cree que vale la pena; siempre que se siente atraÃdo por alguna diversión.
—No podemos juzgar la conducta de nadie sin conocer Ãntimamente su situación. Nadie que no haya vivido en el seno de una familia puede decir cuáles son las dificultades con que puede encontrarse cualquiera de los miembros de esta familia. TendrÃamos que conocer Enscombe, y además el carácter de la señora Churchill, antes de decidir acerca de lo que puede hacer su sobrino. Probablemente habrá ocasiones en las que podrá hacer muchas más cosas que en otras.