Emma
Emma —¡Oh, no! Piense en la diferencia de situación y de costumbres. Quisiera que intentara usted comprender lo que puede llegar a sentir un joven de sensibilidad al oponerse abiertamente a las personas que durante su niñez y su adolescencia siempre ha considerado como sus superiores.
—No será un joven de sensibilidad, sino un joven débil, si ésta es la primera ocasión en que tiene que llegar hasta el fin con una decisión con la que cumple con su deber contra la voluntad de otros. A la edad que tiene deberÃa ser ya una costumbre en él el cumplir con su deber, en vez de preocuparse tanto por si es o no oportuno hacerlo. Puedo admitir los temores de un niño, no los de un hombre. A medida que iba adquiriendo uso de razón, hubiera debido despabilarse y liberarse de todo lo que fuera indigno en la autoridad que tenÃan sobre él. Hubiera debido oponerse a la primera tentativa de sus tÃos para que desairara a su padre. Si hubiera empezado cumpliendo con su deber, ahora no tropezarÃa con ninguna dificultad.