Emma
Emma Algunas de las cosas que despertaban su curiosidad demostraban que era un joven de sentimientos delicados. Pidió que le enseñaran la casa en la que su padre había vivido durante tanto tiempo, y que había sido también la casa de su abuelo paterno; y al saber que una anciana que había sido su ama de cría vivía aún, recorrió toda la calle de un extremo al otro en busca de su cabaña; y aunque algunas de sus preguntas y de sus comentarios, no tenían ningún mérito especial, en conjunto demostraban muy buena voluntad para con Highbury en general, lo cual para las personas que le acompañaban venía a ser algo muy semejante a un mérito.
Emma, que le estudiaba, decidió que con sentimientos como aquellos con los que ahora se mostraba, no podía suponerse que por su propia voluntad hubiera permanecido tanto tiempo alejado de allí; que no había estado fingiendo ni haciendo ostentación de frases insinceras; y que sin duda el señor Knightley no había sido justo con él.