Emma
Emma —Desde luego, la he conocido desde niña; juntas hemos sido niñas y luego mujeres; y es natural el suponer que tenemos intimidad… que hemos vuelto a vernos a menudo siempre que visitaba a sus amigas. Pero nunca ha ocurrido asÃ. Y no sabrÃa explicarle muy bien por qué; quizás haya influido un poco una cierta malignidad mÃa que me ha llevado a sentir aversión por una muchacha tan idolatrada y tan alabada como siempre ha sido ella, por su tÃa, su abuela y todas las personas de su cÃrculo. Por otra parte está su reserva… nunca he podido hacer amistad con alguien que fuera tan extremadamente reservado.
—Ciertamente —dijo él— es un rasgo de carácter muy poco agradable. Sin duda a menudo resulta muy conveniente, pero nunca es grato. La reserva ofrece seguridad, pero no es atractiva. No es posible querer a una persona reservada.