Emma
Emma —No, hasta que no abandone esta reserva para con uno; y entonces la atracción puede ser mayor. Pero por lo que a mà respecta, hubiera debido tener más necesidad de una amiga, de una compañera agradable, de la que he tenido, para tomarme la molestia de conquistar la reserva de alguien para atraérmelo. Una amistad Ãntima entre la señorita Fairfax y yo es totalmente impensable. Yo no tengo motivos para pensar mal de ella… ni un solo motivo… pero esa perpetua y extremada cautela en el hablar y en el obrar, ese temor a dar una opinión clara sobre cualquiera se prestan a despertar la sospecha de que tiene algo que ocultar.