Emma
Emma —¡Qué placer volver a oÃr una melodÃa que nos ha hecho felices! Si no me equivoco esta pieza la bailamos en Weymouth.
La joven levantó por un momento la mirada hacia él, se ruborizó intensamente, y se puso a tocar otra cosa. É1 cogió unos cuadernos de música que habÃan en una silla cerca del plano, y volviéndose hacia Emma dijo:
—Esto es algo completamente nuevo para mÃ. ¿Lo conoce usted? Cramer… Y ésta es una nueva colección de canciones irlandesas. Claro que ya era de esperar que hubiese algo irlandés. Todo eso lo enviaron con el piano. El coronel Campbell está en todo, ¿verdad? SabÃa que la señorita Fairfax aquà no disponÃa de música. Yo reconozco mi admiración por estos detalles tan atentos; se ve que es algo salido del corazón. Todo está hecho sin prisas, meditándolo bien, hasta el último detalle. Se ve la mano de alguien a quien mueve un gran afecto.