Emma
Emma —Bueno, Emma —dijo Harriet, cuando hubieron salido de la casa, después de esperar en vano que su amiga iniciara la conversación—; bueno, Emma —con un leve suspiro—, ¿qué te ha parecido? ¿Verdad que es encantadora?
Emma vaciló unos segundos antes de contestar.
—¡Oh, sà … ! Mucho… Una joven muy agradable.
—A mà me ha parecido atractiva, muy atractiva.
—Ah, sÃ, sÃ, viste muy bien; iba muy elegante.
—No me extraña en absoluto que él se haya enamorado.
—¡Oh, no…! Realmente no es de extrañar… Cosas del destino… TenÃan que encontrarse.
—Me atreverÃa a asegurar —siguió Harriet suspirando de nuevo—, me atreverÃa a asegurar que está muy enamorada de su marido.
—Es posible; pero no todos los hombres terminan casándose con la mujer que les quiere más. Tal vez la señorita Hawkins querÃa un hogar y consideró que ésta era la mejor oportunidad que podÃa presentársele.