Emma
Emma —¡Knightley! —prosiguió la señora Elton—. El mismÃsimo Knightley! ¿Verdad que fue buena suerte? Porque, como cuando él nos visitó el otro dÃa no estábamos en casa yo aún no habÃa podido conocerle; y claro, tratándose de un amigo tan Ãntimo del señor E., sentÃa mucha curiosidad. «Mi amigo Knightley» era una frase que he oÃdo pronunciar tan a menudo que estaba realmente impaciente por conocerle; y a decir verdad, tengo que confesar que mi caro sposo no tiene por qué avergonzarse de su amigo. Knightley es todo un caballero. Me ha parecido encantador. Realmente, en mi opinión, es un verdadero caballero.
Afortunadamente ya era hora de irse. Por fin salieron y Emma pudo respirar libremente.