Emma
Emma —Te conozco, te conozco; te conformarÃas con cualquier cosa; pero yo voy a ser un poco más exigente, y estoy segura de que unas personas tan buenas como los Campbell se pondrán de mi parte; con un talento como el tuyo tienes derecho a vivir en los ambientes más elevados. Sólo tus habilidades musicales ya te permiten imponer condiciones, tener tantas habitaciones como quieras, y compartir la vida de la familia en el grado en que te plazca; es decir… no sé… si supieras tocar el arpa estoy segura de que podrÃas pedir todo eso; pero cantas tan bien como tocas el piano; sÃ, sÃ, estoy convencida de que incluso sin saber tocar el arpa podrÃas imponer las condiciones que quisieras; tienes que encontrar un acomodo digno, conveniente y agradable, y lo encontrarás, y ni los Campbell ni yo descansaremos hasta haberlo logrado.
—No le faltan motivos para suponer que lo digno, lo conveniente y lo agradable puede encontrarse reunido en un mismo empleo —dijo Jane—; son cosas que suelen ir juntas; pero estoy decidida a no dejar que nadie haga nada por mà por ahora. Le estoy muy agradecida, señora Elton, estoy agradecida a todo el que se preocupa por mÃ, pero insisto en que no quiero que nadie haga nada antes del verano. Durante dos o tres meses más seguiré donde estoy y como estoy.