Emma
Emma —Y yo —replicó la señora Elton bromeando— también insisto en que he decidido estar al acecho de una oportunidad y hacer que mis amigos lo estén también, a fin de que no se nos escape ninguna ocasión realmente excepcional.
Y asà continuó hablando, sin que pareciese haber nada capaz de interrumpirla, hasta que el señor Woodhouse entró en el salón; entonces su vanidad encontró otro objeto en que aplicarse, y Emma oyó cómo decÃa a Jane, en el mismo cuchicheo de antes: