Emma
Emma —¡Mira, aquà está mi queridÃsimo galán maduro! Si ha venido antes que los demás hombres, sólo es por su galanterÃa, puedes estar segura. ¡Oh, es verdaderamente encantador! Te digo que lo encuentro de lo más agradable… ¡Oh, yo adoro esa cortesÃa tan original y tan a la antigua! Me gusta mucho más que la desenvoltura de ahora; la desenvoltura de ahora muchas veces me molesta. Pero este buen señor Woodhouse… Me hubiera gustado que hubieses oÃdo las galanterÃas que me dijo durante la cena. ¡Oh, te aseguro que yo empezaba a pensar que mi caro sposo iba a ponerse pero que muy celoso. Me parece que siente predilección por mÃ; se ha fijado en mi vestido. Por cierto, ¿te gusta? Lo eligió Selina… Es bonito, ¿verdad? Pero no sé si no tiene demasiados adornos; me horroriza la idea de ir demasiado engalanada… me horripilan las cosas muy recargadas. Claro que ahora tenÃa que ponerme unos cuantos adornos, porque es lo que esperaban de mÃ. Ya sabes que una recién casada tiene que parecer una recién casada, pero por naturaleza mi gusto es mucho más sencillo; un vestido sencillo siempre es preferible a todos los adornos. Pero me parece que en esto son pocos los que piensan coma yo; poca gente parece valorar la sencillez de un vestido… la ostentación y los adornos lo son todo. Se me ha ocurrido ponerle algún adorno de estos a mi popelina blanca y plateada. ¿Crees que va a quedar bien?