Emma
Emma —Se prometieron en octubre… en secreto… eso me ha dolido mucho, Emma, muchÃsimo. También ha dolido mucho a su padre. Hay detalles en su conducta que no podemos excusar.
Emma reflexionó durante unos momentos y luego replicó:
—No voy a pretender que no te entiendo; y para consolarte dentro de lo que me es posible, te diré que puedes estar segura que sus atenciones para conmigo no han tenido el efecto que tú temes.
La señora Weston levantó la mirada como sin atreverse a creer lo que oÃa; pero la actitud de Emma era tan firme como sus palabras.
—Para que tengas menos dificultad en creer esta jactancia de que ahora me es totalmente indiferente —siguió diciendo—, te diré algo más: que hubo una época en los primeros tiempos de nuestra amistad en que me sentÃa atraÃda por él, en que estaba muy propensa a enamorarme de él… mejor dicho, en que estuve enamorada… y tal vez lo más extraño es cómo terminó ese enamoramiento. Sin embargo, por fortuna el hecho es que terminó, y la verdad es que hace ya tiempo, por lo menos estos últimos tres meses, que ya no siento ninguna atracción por él. Puedes creerme; ésta es la pura verdad.