Emma
Emma Apenas acababa de resolver esta cuestión, cuando tuvo una visita que vino a distraerla un poco de aquel único tema en el que había estado pensando tanto dormida como despierta, durante las últimas veinticuatro horas. La señora Weston que había visitado a su futura nuera, al regresar a su casa había decidido pasar por Hartfield considerando como un deber para con Emma y un placer para ella misma el referirle todos los detalles de una entrevista tan interesante.
El señor Weston la había acompañado a casa de la señora Bates, y allí había desempeñado el papel que le correspondía con toda dignidad; pero luego su esposa había convencido a la señorita Fairfax para que salieran juntas a dar un paseo, y ahora volvía con muchas más cosas que contar, y muchas más cosas que contar con satisfacción, de las que un cuarto de hora pasado en el salón de la señora Bates, en la embarazosa situación que allí se hubiera creado, hubiesen podido sugerirle.