Emma
Emma Mi querida Emma, te envÃo con el mayor placer la carta adjunta. Sé que sabrás apreciarla en todo lo que vale y que no tendrás la menor duda de las buenas consecuencias que ha tenido… No creo que nunca más volvamos a disentir gravemente en nuestra opinión acerca de quien la ha escrito; pero no quiero entretenerte más haciendo un prólogo demasiado largo… Estamos todos bien… Esta carta ha sido la mejor medicina para todos los pequeños trastornos nerviosos que he tenido últimamente… No me dejó tranquila el aspecto que tenÃas el martes, pero la mañana no era de las más propicias; y aunque tú nunca quieres reconocer que el tiempo te influye en tu estado de ánimo, creo que todo el mundo se resiente cuando sopla viento del noreste. Me acordé mucho de tu querido padre durante la tormenta del martes por la tarde y de ayer por la mañana, pero ayer por la noche me tranquilicé al saber por el señor Perry que no se habÃa encontrado mal. Recibe un cariñoso saludo de
A. W.[22]
(A la señora Weston)
Windsor. Julio.
Apreciada señora: